La lluvia nos acompañó durante nuestra mañana por la
carretera, hasta que llegamos al pequeño pueblo de Killin, donde salió el sol.
En este pueblo se celebraban los Highlands Games, unos juegos que se celebran
en muchos pueblos de Escocia y que consisten en ver a forzudos en falda lanzar
troncos, bolas, martillos… mientras que a lo largo del día se celebran
competiciones de gaiteros, bailes y carreras. Alrededor del prao donde se
celebra todo eso hay puestos de feriantes con juegos y comidas del lugar. Muy
interesante, nos hartamos a sacar fotos. Aprovechamos para comer ternera asada
y después nos fuimos rumbo a Fort William.
La carretera discurre entre lagos, valles y montañas. No
hacíamos más que pararnos una y otra vez a contemplar los paisajes. Ya al caer
la tarde nos acercamos hasta las Neptune’s Staircases, unas compuertas
escalonadas de un canal desde donde se contemplan hermosas vistas de la montaña
Ben Nevis, que hoy tenía nubes en la cima. Para terminar nos fuimos al valle de
Glen Nevis, donde vimos más vacas peludas, cascadas y bosques sombríos.
Rendidos después de las emociones del día llegamos a nuestra Guest House, una
preciosa casa a las orillas del lago Linnhe.
Forzudos en falda entrenando para lanzar el martillo
Joven gaitero con bailarinas de fondo
Competición de baile tradicional infantil
Ambiente fiestero
Gaitero jefe llevando un rebaño de gaiteros
Por la carretera a Glencoe
Glen Nevis
Anochece en el lago Linnhe desde la Guest House