Nuestra última jornada en Inglaterra la dedicamos a la ciudad de Oxford, pero como por el camino nos tropezamos con el circuito de Silverstone, pues también nos acercamos. Aunque un señor muy amable nos impidió la entrada, nosotros dimos una vuelta por los alrededores, donde hay empresas tecnológicas y talleres.
Ya en Oxford, la ciudad nos sorprendió gratamente, es una ciudad muy apacible, tranquila y fácil de visitar. Está todo muy bien indicado y preparado para el turista. De camino a la biblioteca Bodleian atravesamos un mercado cubierto muy bien surtido. Lamentablemente no pudimos visitar la Radcliffe Camera porque ya no había plazas para hoy, pero a cambio disfrutamos con los techos y detalles de la pequeña Divinity School. Tuvimos más suerte en nuestra siguiente parada, el Christ Church College, donde llegamos quince minutos antes de que abrieran y así nos pudimos poner los primeros de la cola para contemplar en solitario el famoso Hall, que "inspiró" la gran sala de la escuela de Harry Potter. Pasear por las estancias del College te transportaba a épocas pasadas. Tras visitar la catedral volvimos a callejear hasta el puente de los suspiros, donde dimos por finalizada nuestra visita.
Entrada al circuito de Silverstone
Mercado cubierto en Oxford
Divinity School
Hall del Christ Church College
Catedral del Christ Church
Puente de los suspiros. Oxford