Estamos en el Parque Nacional Cairngorms y llueve. También a
veces sale el sol, pero sobretodo llueve. Nuestro objetivo es llegar hasta la
montaña que da nombre al parque, el Cairn Gorm, ruteando en coche por los
alrededores a ver qué nos encontramos. Lo primero que vimos fueron unas ruinas
de unos barracones abandonados. Un poco más adelante la sorpresa del día, un
apenas anunciado jardín-bosque con esculturas de Frank Bruce hechas con los troncos de los
árboles. Nos gustó mucho. Paramos a comer a las orillas del lago Morlich, donde
salió el sol cuatro minutos.
Finalmente alcanzamos la
base del Cair Gorm, que resultó ser una verdadera decepción. Hay un
funicular que llega casi hasta la cima. Nuestra intención era cogerlo, subir
andando hasta la cumbre y bajar haciendo ruta. Nos dicen que si queremos bajar
debe ser con guía, pagando más, claro. Bueno, pues nos conformamos con subir
hasta la cima andando. Cogemos el funicular y cuando llegamos arriba no hay
manera de salir del edificio. El funicular es sólo para acceder a una tienda, a
un restaurante y a una terraza con vistas. Con vistas a la niebla, porque
estaba nublado, granizando y no se veía nada a dos pasos.
Para resarcirnos decidimos hacer una pequeña ruta bordeando
el Loch an Eilein, que sin ser nada del otro mundo resultó agradable.
Ruthven Barracks
Jardines de Frank Bruce
Lago Morlich
En la falda del Cairn Gorm
En la cima del Cairn Gorm
De ruta por el Loch an Eilein
Subiendo un pino