¡Llegamos a Escocia! Poco a poco se va notando menos agobio
en las carreteras, con vastas extensiones abiertas que dan sensación de mayor
libertad. Llegamos a Stirling, nuestra primera parada, a la hora de comer.
Después de tantas salchichas, beicon, huevos y grasa en general, comer pasta en
un restaurante italiano nos vino de perlas. Luego nos dimos un paseo por el
pueblo subiendo por la empinada cuesta hasta el castillo, desde donde se
divisaba el monumento a William Wallace.
Por la tarde nos adentramos en el Parque Nacional de Loch
Lomon y The Trossachs, disfrutando de hermosos paisajes de colinas y lagos.
Vimos a las primeras vacas peludas y conocimos a las famosas midges, unas
mosquinas que revolotean por los lagos y muerden que da gusto. Paseamos
bordeando el lago Katrine, y al caer la tarde llegamos a nuestro vetusto hotel
en Callander.
Stirling
Lago por el camino
Nuestra primera vaca peluda
Lago Katrine
Ratonín a lo Beatrix Potter