Salimos rumbo a Edimburgo con las pilas cargadas. De camino
paramos en Killiecrankie a contemplar las hoces del río Garry. Muy cerca de
allí se encuentra el pequeño pueblo de Pitchlory, muy arreglado y pijo. Y sin
más demora llegamos a la capital de Escocia, donde en agosto se celebra el
mayor Festival cultural del mundo. La verdad es que es impresionante la oferta
de espectáculos que te encuentras. La guía del Fringe, el festival alternativo,
es tan gorda como una guía de teléfonos. Nos dimos una vuelta por el centro
hasta la Royal Mile, donde decenas de grupos de teatro amateur se muestran en
la calle vendiendo su espectáculo. El ambiente es muy loco y especial. Comimos
en la zona de Underbelly, un lugar donde volveríamos, casi sin querer, una y
otra vez.
Llegamos a nuestra Guest House, donde estudiamos el programa
para hoy. Nos decidimos por el show Fright or Flight, que se representaba en el
Assembly Roxy, un antiguo almacén reconvertido en teatro. La obra estuvo muy
divertida, excéntrica y con números acrobáticos realmente difíciles. Después
nos fuimos paseando buscando algún pub donde tomar una cerveza y llegamos hasta
The Captains Bar, un bar con un ambiente muy especial donde se reúnen músicos
aficionados a tocar y cantar canciones tradicionales. Estuvimos disfrutando de
la música, la cerveza y la sidra y nos fuimos de nuevo a Underbelly, donde
cenamos antes de coger el bus de vuelta a casa.
Killiecrankie
Casas en Pitchlory
Actuación callejera en Royal Mile
The Captains Bar