Paramos en Fort William para abastecernos de víveres. Nos
desviamos de nuestra ruta principal para dirigirnos a Glenfinnan, donde se
puede ver un famoso viaducto con arcos por donde pasa un tren a vapor que sale
en la peli de Harry Potter. No mereció la pena el desvío. De aquí ya cogimos
rumbo a nuestro destino, la isla de Skye, donde pasaremos un par de noches.
Antes de entrar en la isla nos detuvimos a contemplar el castillo de Eilean
Donan, que está enclavado en un sitio privilegiado. Por dentro lo que más nos
gustó fue la cocina, la tienen montada en plan exposición con personajes,
platos, comida… como en los viejos tiempos.
Ya en la isla, y después de registrarnos en nuestro albergue
–por llamarlo de alguna manera, porque nuestra habitación es una caravana cutre
en mitad del jardín- fuimos hasta el pequeño pueblo pesquero de Elgol, donde
contemplamos una de las mejores vistas de las Cuillin Hills. Espectacular.
Viaducto de Glenfinnan
Castillo de Eilean Donan
Nuestro precioso hotel
Carneros del lugar
Cuillin Mountains desde Elgol