Martes, 20 de Agosto

Nuestra última jornada en Inglaterra la dedicamos a la ciudad de Oxford, pero como por el camino nos tropezamos con el circuito de Silverstone, pues también nos acercamos. Aunque un señor muy amable nos impidió la entrada, nosotros dimos una vuelta por los alrededores, donde hay empresas tecnológicas y talleres.
Ya en Oxford, la ciudad nos sorprendió gratamente, es una ciudad muy apacible, tranquila y fácil de visitar. Está todo muy bien indicado y preparado para el turista. De camino a la biblioteca Bodleian atravesamos un mercado cubierto muy bien surtido. Lamentablemente no pudimos visitar la Radcliffe Camera porque ya no había plazas para hoy, pero a cambio disfrutamos con los techos y detalles de la pequeña Divinity School. Tuvimos más suerte en nuestra siguiente parada, el Christ Church College, donde llegamos quince minutos antes de que abrieran y así nos pudimos poner los primeros de la cola para contemplar en solitario el famoso Hall, que "inspiró" la gran sala de la escuela de Harry Potter. Pasear por las estancias del College te transportaba a épocas pasadas. Tras visitar la catedral volvimos a callejear hasta el puente de los suspiros, donde dimos por finalizada nuestra visita.

 Entrada al circuito de Silverstone
 Mercado cubierto en Oxford
 Divinity School
 Hall del Christ Church College
 Catedral del Christ Church
Puente de los suspiros. Oxford

Lunes, 19 de Agosto

Después de sufrir  el enésimo atasco en las carreteras inglesas, llegamos al Yorkshire Sculpture Park. Se trata de un enorme parque, jardines y bosques con un montón de esculturas modernas diseminadas por el lugar, de artistas como Joan Miró o Henry Moore.
Por la tarde visitamos el Distrito de los Picos, que como su propio nombre indica…, pues eso. Allí comimos, descansamos y paseamos entre piedras y ovejas hasta que llegó la hora de ir al hotel en Nottingham, ciudad cercana a los bosques de Robin Hood.
 Hombre-conejo y niño embobado
 Vado de piedras
 Vaca peluda desubicada
 Obra de Henry Moore
 Sentada en un pico de Peak District
 Vegetación de los Picos
Contemplando

Domingo, 18 de Agosto

El pronóstico del tiempo daba fuertes lluvias en Malham, así que decidimos ir porque aquí el tiempo no lo aciertan ni a tiros. Y nos salió bien, porque salvo una pequeña llovizna inicial, el día estuvo espléndido. Malham es un pueblo al sur del Yorkshire Dales National Park, desde el que salen muchas rutas. Nosotros visitamos la cueva, donde había gente escalando, y luego subimos a la calzada de piedra, desde donde admiramos magníficas vistas de la campiña. Paseando por campos de ovejas descendimos hasta Gordale Scar, una pequeña garganta con cascada de agua. Y regresamos a nuestro punto de partida por la senda del río, atravesando un bosque húmedo y musgoso. Una ruta genial.
De vuelta al hotel paramos en Burnsall con la intención de visitar tumbas vikingas, que estaban en un cementerio justo al lado de un colegio.
Camino a Malham Cove
 Vistas desde la cima de la cueva
 Ruteando por campos de ovejas
 Gordale Scar
 Por la senda del río
 Nubes inglesas
Tumbas no vikingas

Sabado, 17 de Agosto

Amaneció frío y ventoso, muy otoñal, un día ideal para visitar Fountains Abbey, unas famosas ruinas de una impresionante abadía cerca de Ripon. Además de la abadía, también se puede visitar un antiguo molino medieval, unos jardines acuáticos y un parque donde viven algunos ciervos. Allí pasamos toda la mañana.
Por la tarde nos acercamos a York. Grandes atascos a la entrada y a la salida. Lluvia. Viento. Las hordas de turistas que visitaron el castillo de Edimburgo se trasladaron todas aquí. La catedral, motivo principal de la visita, cierra a las 4:30. Nosotros llegamos a las 4:31. No nos salió una a derechas. Y aún así, es de justicia reconocer que se trata de una ciudad medieval muy bonita, con estrechas calles repletas de casas combadas y fachadas tradicionales. Una visita imprescindible.
 Fountains Abbey. Interior
  Fountains Abbey. Exterior
 Subiendo a la iglesia de Santa María
 Ciervos pastando
 Por el camino
 Shambles. York
Animada calle de York

Viernes, 16 de Agosto

Jornada tranquila la de hoy. Por la mañana fuimos a visitar el Ángel del Norte, una escultura moderna inmensa que está en medio de ninguna parte. Muy chula. Y luego a pasar el día en Durham, una ciudad propicia para pasear e ir de tiendas. Nos gustó mucho el mercado y la plaza del Ayuntamiento, donde como es costumbre aquí y aprovechando el buen tiempo, comimos una enorme ración de Fish´n Chips.
Visitamos la impresionante catedral pero lamentablemente no pudimos acceder al castillo porque estaba reservado para una boda de postín. Luego nos dimos una vuelta por el paseo del río y a media tarde regresamos al hotel.
 El Ángel del Norte
 Plaza del Ayuntamiento. Durham
 Mercado en Durham
Catedral desde el paseo del río

Jueves, 15 de Agosto

Adiós Edimburgo. Adiós Escocia. Es hora de volver a Inglaterra, pasando por los Borders, donde nos paramos en el mirador de Walter Scott para contemplar los campos y colinas del lugar. Hay un montón de abadías en ruinas, como la de Jedburgh, así como fortificaciones fronterizas, también en ruinas. Cerca se encuentra el muro de Adriano, que visitamos desde Cowfields, que como bien indica su nombre, se trata de campos y campos donde pastan las vacas. Si bien quedan pocos restos, te haces una idea de lo que pudo ser en su tiempo.
Después de una breve incursión por los Peninos del Norte, pusimos rumbo al Hotel a descansar y pasar las últimas horas de la tarde.
 Vistas desde el mirador de Scott
 Jedburgh Abbey
 Muro de Adriano desde Cowfields
Escalera pasamuros en los Peninos del Norte

Miercoles, 14 de Agosto

Visitamos el castillo de Edimburgo por la mañana. Después de una larga espera en la cola para comprar las entradas por fin conseguimos entrar junto con otros tres millones y medio de turistas. Se trata de un alcázar con diferentes edificios que albergan museos relacionados con el ejército y monarquía escocesa. La fortaleza es bonita, las vistas de la ciudad impresionantes, pero con tanta gente y todo tan grande y restaurado pues pierde encanto, le falta personalidad. Lo mejor la zona de las prisiones. El tesoro real, que consiste básicamente en una corona y en la piedra del destino, da pena. Y también tuvimos que esperar en otra larga cola para verlo.
A mediodía bajamos a la Princess Street atravesando la Market St., llena de puestos callejeros, donde hicimos algunas compras y aprovechamos para hacer un picnic en los jardines. Y vuelta a la Royal Mile, donde por la tarde disfrutamos de un tour guiado por Mary King’s Close, un callejón ahora subterráneo donde contemplamos –dejando de lado las historias de fantasmas y demás- cómo vivía la gente en el siglo XVII. Muy didáctico y entretenido. Terminamos la jornada tomando unas cervezas y sidras en el Whistle Binkies, un pub muy chulo del centro, y volviendo de nuevo a Underberry para cenar.
 Hordas de turistas encaminándose al castillo
 Vistas desde el castillo de Edimburgo
 Prisión militar del castillo
 Bajando hacia Market Street
 Tron Kirk. La mejor iglesia del mundo
 En el Whistle Binkies
Por los bajos fondos de la ciudad

Martes, 13 de Agosto

Salimos rumbo a Edimburgo con las pilas cargadas. De camino paramos en Killiecrankie a contemplar las hoces del río Garry. Muy cerca de allí se encuentra el pequeño pueblo de Pitchlory, muy arreglado y pijo. Y sin más demora llegamos a la capital de Escocia, donde en agosto se celebra el mayor Festival cultural del mundo. La verdad es que es impresionante la oferta de espectáculos que te encuentras. La guía del Fringe, el festival alternativo, es tan gorda como una guía de teléfonos. Nos dimos una vuelta por el centro hasta la Royal Mile, donde decenas de grupos de teatro amateur se muestran en la calle vendiendo su espectáculo. El ambiente es muy loco y especial. Comimos en la zona de Underbelly, un lugar donde volveríamos, casi sin querer, una y otra vez.
Llegamos a nuestra Guest House, donde estudiamos el programa para hoy. Nos decidimos por el show Fright or Flight, que se representaba en el Assembly Roxy, un antiguo almacén reconvertido en teatro. La obra estuvo muy divertida, excéntrica y con números acrobáticos realmente difíciles. Después nos fuimos paseando buscando algún pub donde tomar una cerveza y llegamos hasta The Captains Bar, un bar con un ambiente muy especial donde se reúnen músicos aficionados a tocar y cantar canciones tradicionales. Estuvimos disfrutando de la música, la cerveza y la sidra y nos fuimos de nuevo a Underbelly, donde cenamos antes de coger el bus de vuelta a casa.
 Killiecrankie
 Casas en Pitchlory
 Actuación callejera en Royal Mile
The Captains Bar

Lunes, 12 de Agosto

Estamos en el Parque Nacional Cairngorms y llueve. También a veces sale el sol, pero sobretodo llueve. Nuestro objetivo es llegar hasta la montaña que da nombre al parque, el Cairn Gorm, ruteando en coche por los alrededores a ver qué nos encontramos. Lo primero que vimos fueron unas ruinas de unos barracones abandonados. Un poco más adelante la sorpresa del día, un apenas anunciado jardín-bosque con esculturas de Frank Bruce hechas con los troncos de los árboles. Nos gustó mucho. Paramos a comer a las orillas del lago Morlich, donde salió el sol cuatro minutos.
Finalmente alcanzamos la  base del Cair Gorm, que resultó ser una verdadera decepción. Hay un funicular que llega casi hasta la cima. Nuestra intención era cogerlo, subir andando hasta la cumbre y bajar haciendo ruta. Nos dicen que si queremos bajar debe ser con guía, pagando más, claro. Bueno, pues nos conformamos con subir hasta la cima andando. Cogemos el funicular y cuando llegamos arriba no hay manera de salir del edificio. El funicular es sólo para acceder a una tienda, a un restaurante y a una terraza con vistas. Con vistas a la niebla, porque estaba nublado, granizando y no se veía nada a dos pasos.
Para resarcirnos decidimos hacer una pequeña ruta bordeando el Loch an Eilein, que sin ser nada del otro mundo resultó agradable.
 Ruthven Barracks
 Jardines de Frank Bruce
 Lago Morlich
 En la falda del Cairn Gorm
 En la cima del Cairn Gorm
 De ruta por el Loch an Eilein
Subiendo un pino