Un día especial. Hoy tocaba visitar Stonehenge, el famoso círculo milenario de piedras relacionado con el culto al Sol y todo eso. Fuimos temprano para evitar la avalancha de turistas y mereció la pena. Se podía ver desde la carretera, y estaba situado entre campos donde pastaban las ovejas y las vacas. En el cielo se alternaban las nubes y el sol, creando sombras muy sugerentes. Terminamos pronto, no daba para mucho. De camino a nuestro destino pasamos por Sherborne, un coqueto pueblecito medieval con lo típico de estos lugares. Al ser domingo estaba bastante muerto.
Después de comer llegamos a Torquay, descansamos un poco en el Hotel y tras ver la repetición de la carrera de Hungría salimos a conocer el pueblo. Más guapo en las fotos que al natural. Finalizamos el día con el descubrimiento de una bebida extraordinaria, Pimm's, que no sabemos muy bien lo que es pero que está muy buena.
Cerca de Eastbourne se pueden ver los famosos acantilados blancos en el parque Seven Sisters. Nosotros los vimos desde la playa -por decir algo- de Birling Gap. Desde ahí nos dimos un paseo por el borde de los acantilados hasta la cima, desde donde se podía ver el faro de Beachy Head. Muy chulo. Como era temprano nos acercamos hasta Brighton, destino de hordas de adolescentes italianos de campamento de verano. Allí pudimos confirmar in situ lo hortera que resulta el Royal Pavilion. También aprovechamos para pasear por el muelle, repleto de puestos de feria y parque de atracciones.
Por la tarde nos acercamos a Basingstoke a visitar a nuestros amigos Miguel y Rebeca, que tienen una casa muy chula y unos niños muy simpáticos. Nos llevaron a cenar a un restaurante indio, algo típicamente inglés. Aprendimos a diferenciar el Korma del Tikka-Masala y a degustar pan y tortas indias. Todo muy rico. Acabamos la tarde en un pub moderno, brindando por volver a vernos pronto.
Las gaviotas y el calor nos despertaron temprano, así que enseguida nos pusimos en plan. El primer objetivo del día era Hastings, un pueblo pesquero cercano. Tardamos casi un siglo en llegar, menudas carreteras estrechas plagadas de coches. Allí había unas bonitas casas de pescadores y un basurero de barcos. Poco después nos dirigimos a Rye, que vienen a ser cuatro calles con casas antiguas con encanto. Probamos por primera vez la fantástica comida inglesa, un pastel de carne y una hamburguesa. Y patatas que no falten. Puaaaj!!! La idea era acercarnos por la tarde a Canterbury para visitar su famosa catedral, pero a pesar de que estaba relativamente cerca desistimos ante la idea de pasar horas en atascos atravesando pueblos. A cambio regresamos a Eastbourne con la intención de pasar la tarde en la playa. Error. La playa son piedras rompepies, y a pesar de hacer calor, el agua y el aire estaban demasiado fríos. Así que a pasear por el paseo y relajación.